El software se convirtió en un commodity
A principios del siglo XX, una fábrica seria tenía su propia central eléctrica. Una sala con dínamos, ingenieros dedicados, mantenimiento permanente. Tener electricidad era una ventaja competitiva: si tu generador era mejor que el del vecino, producías más.
Treinta años después, la idea era ridícula. Llegó la red eléctrica, el precio cayó al costo marginal de generar un kilowatt, y ninguna fábrica volvió a presumir de dónde sacaba la corriente. La electricidad pasó a ser lo que es: un commodity. La comprás, la usás, no pensás en ella.
Al software le está pasando exactamente lo mismo.
Cómo muere un mercado (y nace uno mejor)
Cuando algo se commoditiza, pasan tres cosas, siempre en el mismo orden.
Primero, el precio cae al costo marginal. La electricidad cayó al costo de quemar carbón. El software cae al costo de correr servidores — y ese costo tiene precio público: una instancia, una base de datos y ancho de banda se miden en dólares por mes, no por usuario. Cobrar $50 por usuario por mes por guardar contactos en una tabla solo se sostiene mientras los clientes crean que hay algo escaso ahí adentro. No lo hay.
Segundo, la diferenciación se mueve a otro lado. Cuando el producto es indistinguible, gana el que distribuye mejor, no el que tiene el mejor producto. En la electricidad ganaron las redes. En el software, la diferenciación se mueve a lo único que no se puede copiar: la confianza, el servicio, los datos que ya depositaste. El código deja de ser el negocio.
Tercero, los incumbentes lo niegan hasta el final. Ningún vendedor de generadores aplaudió la red eléctrica. Ninguna empresa SaaS va a anunciar que su producto vale lo que cuesta correrlo. Los vas a escuchar hablar de "valor", de "experiencia", de "ecosistema" — de todo menos del costo marginal, que es cero.
Nadie presume su CRM
Mirá la electricidad otra vez: hoy nadie elige un hotel por su generador. Se elige por lo que el hotel hace con la electricidad.
Lo mismo corre para tu empresa. Tu CRM no es una ventaja competitiva: tu competidor tiene el mismo. Tu acortador de links tampoco lo es. Son plomería. Lo que te diferencia es lo que construís encima: tu producto, tu relación con tus clientes, tu velocidad. Cada dólar que pagás de más por plomería es un dólar que no va a lo que sí te hace distinto.
La gran noticia
La commoditización suena a pérdida solo para el que vendía escasez artificial. Para los usuarios es la mejor noticia posible:
- Pagás lo que cuesta. Ni licencias por asiento ni aumentos en la renovación. El costo de la nube, al costo.
- El software se vuelve aburrido, y aburrido es bueno. Como la electricidad: está, funciona, no es noticia.
- El presupuesto se reubica. Lo que hoy se va en suscripciones indiferenciadas mañana va a lo que de verdad diferencia a tu empresa.
Por eso Zerosoftware existe en esta forma: el código abierto para que te lo lleves y lo hostees por $0, o la nube al costo, sin margen, para que no tengas que pensar en ella. Como la electricidad: la comprás, la usás, y dedicás tu energía — nunca mejor dicho — a otra cosa.
Nadie presume su generador. Pronto nadie va a presumir su CRM. Y el mundo va a ser un poco más barato y un poco más justo por eso.