El software murió: un manifiesto
Durante veinte años, la industria del software operó con un truco simple: tomar algo que no cuesta nada copiar — bits — y cobrarte por él todos los meses, para siempre.
No te cobran por lo que el software cuesta hacer. Te cobran porque pueden. Porque tu empresa ya está adentro. Porque migrar duele. Porque el precio lo puso el primero y todos los demás lo copiaron.
Los números no cierran (para ellos)
Mirémoslo de cerca. Un gestor de proyectos cobra unos $30 por usuario por mes por mover tarjetas de una columna a otra. Un CRM cobra $50 por guardar contactos en una tabla. Un acortador de links cobra $12 por un redirect de 300 bytes.
El costo marginal de todo eso es, literalmente, cero. Una base de datos, un servidor de $5, ancho de banda que se mide en centavos.
El software son bits. Y los bits son gratis. Siempre fueron gratis.
Lo que pasó con la música, pero al revés
La industria musical perdió la batalla contra el costo marginal cero y se reinventó con streaming. La industria del software, en cambio, ganó veinte años convenciéndonos de que los bits eran escasos.
Se acabó. La inteligencia artificial bajó el costo de escribir software a casi cero. Lo que queda — el costo de correrlo — es la nube. Y la nube tiene precio público.
El modelo que proponemos
Zerosoftware reconstruye las herramientas que mueven al mundo y las libera:
- Todo el código es abierto. Descargalo, auditalo, modificalo, hostealo. Es tuyo.
- Si no querés hostear, lo corremos nosotros. Con login, backups, actualizaciones y uptime. Pagás exactamente lo que la nube cuesta. Al costo. Ni un peso más. Ni un peso menos.
Sin licencias por usuario. Sin lock-in. Sin letra chica. Si algún día nos equivocamos, te llevás tus datos y tu software completo a otra parte. Esa es la mejor garantía que existe.
Lo que viene
Empezamos por Link, nuestro acortador de links con analytics — el Bit.ly que no cobra. Después vienen Track, CRM y Cal. Y después, todo lo demás: documentos, notas, chat, diseño. Si el mundo lo usa, lo vamos a liberar.
El software murió. Nosotros somos lo que sigue.
Bienvenido al nuevo mundo.